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De emociones a emociones
Fidencio Hernández Aguirre

¿Cómo ves?
Pocas veces nos detenemos a reflexionar acerca de la importancia de las emociones. Saber en qué aspectos de nuestra vida cotidiana influyen de manera significativa nos puede ayudar a establecer mejores relaciones interpersonales.
La palabra emoción proviene del latín y significa movimiento o impulso. Hay emociones negativas como la ira, la tristeza, la soledad, la angustia y la vergüenza, y emociones positivas como la alegría, el placer, el bienestar, el amor y el entusiasmo.
La psicología, la psiquiatría, las neurociencias e incluso la inteligencia artificial, últimamente han dado mayor importancia a este tema: incluso se piensa que para que un robot posea una inteligencia similar a la humana debe estar provisto de emociones. Gracias a las emociones nos podemos adaptar al medio: sería imposible la vida humana o animal sin ellas. Así, una cebra es impulsada a correr al ver a un león hambriento y nosotros huimos cuando nos sentimos amenazados.
Aunque hay personas que parecen no tener emociones (a las que en términos psicológicos se llama alexitímicas), en realidad no es que carezcan de ellas, sino que carecen de la capacidad de expresarlas. Otras personas en lugar de llorar, ríen o en vez de reír, lloran; ésas son expresiones paradójicas de nuestras emociones.
Fidencio Hernández Aguirre
Estudiante de psicología FES-Iztacala, UNAM