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Más allá del laboratorio
Mario C. Campuzano

¿Cómo ves?
A veces asociamos la ciencia con un grupo de gente extraña que investiga algo. Imaginamos a los científicos metidos en un laboratorio con bata blanca e incluso un poco desaliñados, pero la realidad no suele ser así. No todos los que participan, por ejemplo en el estudio y la conservación de los ajolotes de Xochimilco —pequeños anfibios con apariencia de renacuajos gigantes con patas y cola, que están en peligro de extinción—, usan bata blanca ni están todo el tiempo en el laboratorio. Los agricultores locales conocidos como chinamperos porque construyen chinampas para cultivar en el lago verduras y flores, colaboran también en la investigación construyendo refugios en los canales o zanjas (apantles) que separan las chinampas, para proteger los huevos y las larvas de los ajolotes de sus depredadores, sobre todo carpas y tilapias. Esto demuestra que la actividad científica traspasa los umbrales del laboratorio y genera comunidades de conocimiento donde dialogan, como en este caso, científicos y chinamperos para intercambiar ideas y saberes que contribuyan al rescate del legendario habitante de los canales de Xochimilco.
Mario César Campuzano Perales
Pasante de la Licenciatura en Desarrollo y Gestión Interculturales
Facultad de Filosofía y Letras, UNAM