¿Quién es? 317
Georgina Fernández Villagómez
Gloria Valek

Foto: revista ¿Cómo ves?
- Universitaria experta en la prevención de desastres químico-tecnológicos y el manejo de materiales y residuos peligrosos.
- Aunque de niña no le atraían particularmente la química ni la ingeniería, hoy Georgina se dedica a la ingeniería ambiental y es una de las mayores expertas mexicanas en desastres y residuos peligrosos. Se dedica a estudiar los riesgos químicos a los que podríamos enfrentarnos y a investigar la calidad del agua que usamos.
- De pequeña jugaba con sus muñecas y a hacer pociones de laboratorio, pero fue hasta la secundaria y luego la preparatoria que empezó a disfrutar plenamente de los experimentos en clase y a pensar en dedicarse al mundo de las sustancias.
- Es la menor de cuatro hermanos y la influyó verlos realizar proyectos, tareas y maquetas, y que su madre le enseñó a leer cuando Georgina era muy pequeña, incluso antes de empezar la primaria.
- Creció con un abuelo interesado en la industria y rodeada de tíos ingenieros; le maravillaban los procesos en los que se involucraban. Aunque ninguno de sus hermanos se convirtió en científico, ellos le ayudaron a escoger el área química.
- Estudió la licenciatura en química y comenzó a impartir clases en la fes Cuautitlán; después hizo posgrados en la Facultad de Ingeniería y se centró en temas que le preocupaban, como el estudio de los residuos peligrosos.
- Los residuos que provienen de actividades industriales, agrícolas y domésticas pueden ser muy dañinos para la salud y el ambiente si son corrosivos, reactivos, explosivos, tóxicos, inflamables o biológico-infecciosos.
- Investigadores como Georgina los estudian para establecer medidas sobre su manejo adecuado, límites de exposición y alternativas de tratamiento y disposición final, sobre todo en cuerpos de agua.
- Actualmente trabaja con residuos de celdas solares y sus componentes de silicio, aluminio, hierro, cobre y plata, que pueden ser recuperados y reutilizados en otras celdas solares u otros materiales.
- Lo que ella hace es fundamental para identificar los riesgos de materiales peligrosos en nuestro entorno: desde las casas y escuelas hasta los centros de trabajo, y en sustancias que van desde alimentos y medicamentos hasta productos de limpieza. Nos recuerda atender las advertencias sobre sus contenidos y peligro, y practicar las tres R: recuperar, reciclar y reutilizar.
Georgina Fernández Villagómez
Experta en prevención de desastres químico-tecnológicos y gestión de materiales y residuos peligrosos.
Georgina es una reconocida ingeniera química, maestra y doctora en ingeniería ambiental por la unam. Es experta en materia de prevención de desastres químico-tecnológicos y residuos peligrosos. Se ha capacitado en Canadá, Estados Unidos y Francia con una estancia técnica en Alemania. Sus líneas de investigación son la gestión de materiales y residuos peligrosos, riesgos químicos y el control de calidad del agua, temas de los que ha impartido diversos cursos en México. Asimismo, ha participado junto con sus estudiantes en eventos académicos en varios países, principalmente de Latinoamérica. Es profesora universitaria desde 1977, y autora de importantes manuales de laboratorio y trascendentes informes técnicos publicados por la unam y el Centro Nacional de Prevención de Desastres (cenapred), instituciones donde ha ocupado distintos cargos en ingeniería sanitaria y ambiental. Actualmente trabaja en proyectos de reciclaje de paneles solares para mitigar los desafíos ambientales que presenta su creciente demanda y, por ende, el aumento de sus residuos.
¿Cómo empezaste en la química y a trabajar temas de prevención de desastres y manejo de materiales peligrosos?
De pequeña no me gustaba particularmente la química; como todas las niñas de mi edad, jugaba con muñecas y sí, alguna vez tuve un juego de laboratorio y con una de mis primas preparamos sustancias, pero creo que fue hasta la secundaria y luego la preparatoria cuando empecé a disfrutar de los experimentos en clase y a fijarme más en la química. Soy la menor de cuatro hermanos y supongo que me influyó verlos realizar proyectos, tareas y maquetas, y que mi madre me haya enseñado a leer cuando yo era muy pequeña, incluso antes de empezar la primaria. En la secundaria y en la prepa tuve muy buenos maestros, que me fueron introduciendo en la maravilla de la química. Me gustaba todo… Tuve amigos ingenieros que también me fueron llevando a sus áreas e hice la licenciatura en ingeniería química. Posteriormente algunos profesores me despertaron interés y guiaron en el área del tratamiento de efluentes industriales y domésticos y, en los posgrados, en la industria del papel, la presencia de grasas y aceites en esos efluentes. Luego aprendí la importancia del conocimiento y manejo de materiales peligrosos en la prevención de desastres.
¿Y por qué ingeniería?
Crecí con tíos ingenieros petroleros, mi abuelo materno también trabajó en ese giro industrial y me maravillaban los procesos que ocurrían en las industrias. Aunque ninguno de mis tres hermanos o amigos de la infancia se convirtió en científico, ellos me ayudaron a escoger el área química. Ya en la licenciatura me encaminé hacia el tratamiento de aguas residuales, terminé la tesis rápidamente y, aunque enfrenté desafíos para encontrar trabajo, comencé a dar clases en la unam, en la fes Cuautitlán. Posteriormente, mientras trabajaba, hice la maestría y luego el doctorado en la Facultad de Ingeniería con apoyo técnico y económico del gobierno alemán.
¿Hiciste un año sabático en un instituto alemán de fabricación de papel y celulosa?
Sí, fue una experiencia sumamente enriquecedora. Trabajé en el tratamiento biológico anaerobio (proceso en el cual en la ausencia de oxígeno molecular los microorganismos transforman los contaminantes orgánicos en biogás) y fueron muy amables, pues al terminar mi estancia me enviaron a México un reactor y reactivos para continuar con mis investigaciones. En Alemania me impresionaron sus magníficas instalaciones, su interesante cultura y haber podido viajar y forjar estupendos amigos.
¿Y tu experiencia en el cenapred y como docente universitaria?
A la par que impartía clases en la unam, durante trece años trabajé tiempo parcial en el cenapred, primero como subdirectora de riesgos químicos y luego como coordinadora de investigación. Ahí aprendí mucho, pude colaborar en interesantes proyectos sobre problemas urgentes de México y me quedó clara la importancia de capacitarnos en la prevención de desastres y en la necesidad de concientizar a la población sobre los riesgos en la vida cotidiana.
Y de la docencia, ¿qué puedo decirte?… que es mi vida. Fui de las primeras en impartir cursos sobre manejo de materiales y residuos peligrosos desde nuestra Facultad de Ingeniería. Enseñar, guiar y dirigir tesis de licenciatura, maestría y doctorado es muy gratificante, pues mantienes contacto con los problemas nacionales de actualidad, ya no digamos con temas tan vitales e inquietantes como la gestión de residuos peligrosos.
¿Cómo describes los residuos peligrosos?
En términos simples son aquellos que se generan a partir de una amplia gama de actividades industriales, agrícolas y domésticas; pueden ser de naturaleza sólida, pastosa, líquida o gaseosa, y poseer características corrosivas, reactivas, explosivas, tóxicas, inflamables o biológico-infecciosas, que implican riesgos a la salud de los seres vivos y el ambiente.
Las graves consecuencias causadas por residuos peligrosos han propiciado la expedición de leyes, reglamentos y normas que establecen medidas para su manejo seguro, límites de exposición y alternativas de tratamiento y disposición final. Por su importancia, se da prioridad a la contaminación de cuerpos de agua (principalmente subterráneos) causada por la disposición inadecuada de residuos altamente dañinos.
Los residuos se consideran peligrosos cuando resultan de procesos productivos que por su composición, presentación o combinación provocan o pueden provocar daños a la salud y al entorno. Generalmente aparecen en los listados contenidos en la Norma Oficial Mexicana: nom-052- semarnat-2005.
¿Cuáles son las mejores alternativas para su manejo?
El manejo de esos residuos comprende procesos de minimización, reciclaje, recolección, almacenamiento, tratamiento, transporte y disposición. Las alternativas más productivas son la minimización y el reciclaje, ya que convierten los residuos peligrosos en materias primas que pueden utilizarse después en otros procesos productivos. Siguen la destrucción (las cenizas generadas pueden confinarse y clasificarse como residuos estabilizados; por ejemplo, los medicamentos caducos) y el confinamiento, cuando los residuos peligrosos se destoxifican, se separan, se concentran en volúmenes reducidos y finalmente se estabilizan para evitar la generación de lixiviados, sustancias líquidas densas que circulan entre los residuos, de aspecto desagradable y mal olor.
Has trabajado con aguas residuales y ahora con residuos de celdas solares, ¿no son más amigables estos últimos que los de combustibles fósiles?
Sí, pero sus residuos también resultan contaminantes y presentan grandes retos, pues entre los materiales que conforman las celdas solares hay silicio, aluminio, hierro, cobre y plata, que pueden ser recuperados y reutilizados. Aquí hay mucho que puede hacerse: se ha demostrado que el reciclaje de estos materiales puede reducir hasta un 20% los impactos ambientales asociados con la producción de nuevos paneles.
¿Cómo va el proyecto? ¿Por qué es importante?
Actualmente, en algunos países, el proceso permite reciclar hasta 80% de los materiales de los paneles solares, lo que no sólo ayuda a reducir los residuos electrónicos, sino que fomenta el desarrollo de una economía circular en el sector de la energía solar. Este esfuerzo es clave para crear tecnologías limpias y proteger el medio ambiente, pues a mediano plazo buscamos desarrollar un procedimiento validado para la recuperación de elementos de los paneles solares y, a largo plazo, establecer métodos de recuperación viables a nivel industrial.
¿Qué tan positiva es la colaboración entre la academia y la industria?
Es esencial para proyectos de este tipo, ya que combina el conocimiento académico generado en este caso en la Universidad con las necesidades de la industria —la empresa Solarever— para desarrollar soluciones innovadoras. Representa un paso importante hacia la gestión sostenible de los paneles solares y refuerza el compromiso de la Facultad de Ingeniería y de toda la unam con el medio ambiente.
¿Cómo crear conciencia para prevenir desastres químicos y tecnológicos?
Debemos empezar con actividades de divulgación que orienten a los niños y a sus padres sobre la importancia de detectar aquellos materiales que pueden resultar peligrosos en los hogares: desde la cocina hasta los baños, desde medicamentos hasta productos de limpieza. Ahora muchos envases y etiquetas tienen leyendas y pictogramas que alertan sobre su riesgo y peligrosidad; hay que hacerles caso.
En todos los niveles escolares, es importante discutir con los alumnos temas ambientales, destacando no sólo la problemática de los residuos de todo tipo sino la identificación y el manejo de materiales peligrosos. Hay que fomentar la toma de conciencia de distintos materiales y productos, y preguntarnos siempre de dónde provienen sus componentes y qué pasará con sus residuos al final de su vida útil, que ocurrirá, por ejemplo, con las llamadas tecnologías limpias o verdes como los paneles solares, que tienen en promedio una vida útil de entre 25 y 30 años. Es fundamental destacar la importancia del reciclaje y el manejo adecuado de estos materiales para evitar daños ambientales graves.
Y la educación ambiental…
Aunque ya se han logrado avances, necesitamos seguir concientizando a los tomadores de decisiones y a la población en general sobre los problemas ambientales, especialmente aquellos relacionados con el abastecimiento, uso y reutilización del agua. Debemos seguir formando académicos y profesionales capaces de abordar los desafíos físicos, químicos y ambientales, y orientar a las nuevas generaciones para enfrentar problemas actuales y futuros a través de acciones en el hogar y la familia. Hay que perseverar y trabajar en equipo, y fomentar el respeto, la comunicación y el compromiso con los temas ambientales con base en las tres R: recuperar, reciclar y reutilizar.
En corto
- Lugar por conocer. Australia, por su biodiversidad de ecosistemas.
- País por reconocer. Japón, por su orden, belleza y respeto al ambiente.
- Le gusta el orden, leer y viajar; le disgusta el caos, el desorden y las injusticias.
- Comida preferida. La mexicana, sobre todo los tacos de guisado.
- Mujer admirada. Como científica, Marie Curie, por su dedicación e inteligencia; como persona, la física y excanciller alemana Angela Merkel, por su fuerza y capacidad negociadora.
- Amores. La familia, el trabajo y los amigos.